26 oct 2011

VII

Cuando Noretti terminó, Oldus no pronunció palabra alguna.
- Probablemente te haya sonado a cuento de hadas, al fin y al cabo los humanos no teneis ni idea de lo que pasa más allá de vuestras narices.

Noretti no se equivocaba, aquella historia le recordó a Oldus muchos de los libros de fantasía que leía de pequeño. Pero aquello tenía que ser cierto. Noretti no era de mentir y mucho menos de inventarse historias.

Oldus se sentía un ignorante, pensaba en los problemas que pueden tener los humanos y, se sentía ridículo. Los Devah eran muy superiores a los humanos, pero al parecer iba en equivalencia a los problemas.

- Bueno, mejor que durmamos un poco. Se ha echo tarde y mientras mi hermana ande por la aldea, prefiero no separarme de Lain. Buenas Noches.

16 abr 2011

[ V ]

Oldus estaba desconcertado.
- ¿Shie? Vaya.. ¡Cuanto tiempo! ¿Cómo te va la vida? ¿Has cometido algún.. asesinato o robo ultimamente? – preguntaba Rob con tono sarcástico y burlesco.
- Siempre me ha gustado tu sentido del humor.. – contestó Shie.
- ¿A qué has venido? – preguntó Noretti, amenazante.
- ¿Esas son formas de hablarle a la familia? Pensaba que te habían educado mejor..
- ¿Familia? Tssk..

19 dic 2010

[ IV ]

Esa frase había desconcertado a Oldus por completo. ¿Su hermana? ¿Y porqué tanta tensión? Quería hacerle mil preguntas, pero era consciente de que debía ser precavido con el tema. Quizás solo hacía un día que la conocía pero ya se sentía lo suficientemente unido a aquel extraño lugar y a aquella extraña mujer cómo para no querer dañarla con palabras.

14 dic 2010

[ III ]

El encuentro con las dos extrañas había dejado a Noretti inexplicablemente tensa y Oldus lo había notado. Sentía curiosidad por conocer el porqué, pero sabía que no sería ahora, ni a la salida, así que siguió a la devah, que se había adelantado y se encontraba de pie frente a la Matriarca. Era una devah de apariencia joven, pero sabiendo que eran longevos, Oldus sospechaba que de los cien años no bajaba.
Su pelo azulado con reflejos esmeralda le caía sobre los hombros hasta llegar al suelo. Llevaba una túnica negra con unos detalles en verde, y encima de ésta portaba una capa echa del pelaje de un animal, aparentemente, bastante grande.

10 dic 2010

[ II ]

La mañana había llegado. Los rayos del sol se colaban por la ventana y daban directos en los ojos del cazador.
Éste abrió los ojos, y sin levantarse observó a su alrededor.
"Cierto. Ayer llegué a esta extraña aldea"  pensó.
El olor de leche caliente obligó a que Oldus se incorporara.
- Buenos días Noretti - saludaba mientras bostezaba.
- Noretti no está, ha ido a ver a la Matriarca - respondió una niña de pelo anaranjado. No debía de llegar al metro y medio, llevaba un extraño vestido verde con los detalles en azul y un gorro de invierno. En ambas muñecas lucía una colección de pulseras con gemas incrustadas, y sus pies, descalzos, parecían ignorar el frío suelo.

9 nov 2010

[ I ]

Desde pequeño, el padre de Oldus se lo llevaba a cotos de caza con sus tres hermanos para que aprendieran cuanto antes el oficio. Realmente le acabó fascinando, y terminó dedicándose a ello.
Cuando su padre murió, el y sus hermanos se distanciaron, cada uno continuó con el oficio por su lado y se dispersaron por el mundo en busca de presas más grandes y exóticas.

A sus 32 años, en una de las partidas en el extranjero, mientras perseguía un oso de una especie extraña, éste le hirió y Oldus cayó inconsciente tras derrotar al animal.
Al volver a abrir los ojos se encontraba en una pequeña cabaña, la decoración era bastante rústica, todos los muebles eran de madera y al final de la habitación el fuego de una pequeña chimenea calentaba una vieja olla.
Cuando se percató, una mujer bastante extraña le estaba curando las heridas.